lunes, 9 de diciembre de 2013

No quería

¿Cuántas veces me prometí no caer en el amor? Pero es que a mi edad, y tratándose de mí, no suelo cumplir lo que prometo.  
Y es que siempre me pasa, que cuando más me niego, más me entrego.

Me niego a querer, y me entrego a sus labios.

Ya no encuentro las palabras
Se me escapan y el vocabulario se me extingue
Al tratar de articular algo para ti
Porque  ni si quiera puedo reconocer qué es lo que pasa en mí

Siento un fuego dentro de mí
Que me corre desde de la entraña hasta el pecho
Cada vez que te pienso
Y cuando te veo,
No me tiemblan las piernas, más bien
Me tiembla el corazón,
Porque me siento tan vulnerable ante ti
Que me da un poco de pavor que veas en mis ojos cómo me pierdo cuando te miro.

No entiendo qué es esto que siento, pero lo quiero sacar:

Yo no quería enamorarme
No quería despertar cada mañana pensando en ti, extrañando tu piel junto a la mía
No quería este deseo que de querer besarte hasta que se me termine la saliva
No quería estas ganas de estrecharme a ti
Regalarte cada centímetro de mí
No quería verte y decir “cuánto lo amo”
No quería verte y sonreír
No quería verte y correr a ti

Yo no quería enamorarme
No quería sentir este fuego en el corazón al ver que no me quieres besar frente a tus amigos
Ver que no me tomas de la mano entre la gente
Ver que al despedirte no buscas mis labios pero sí mi frente
No sé por qué besas mi frente si yo lo que quiero de ti son tus labios
Porqué en la frente si el beso que me robaste fue en los labios

Yo no quería enamorarme
No quería verte y sonreír
Porque la sonrisa se me desdibuja cuando me enfrento a la realidad:

que  tu corazón no late junto al mío
que tu corazón más bien está frío
que alguien le robó su calor
calor que yo no puedo dar.

Yo  no quería enamorarme. Yo no quería perder la cabeza. Yo no quería despegar los pies del suelo, yo no quería perder la noción del tiempo.  Pero ya no hay marcha atrás. Las promesas a mí todas las rompí.  Las palabras todas se me escaparon, y sigo sin articular algo que parezca bello, algo que guste, algo que a alguien le encante. Y todas estas palabras no tienen ni pies ni cabeza, no tienen estructura, ni tienen rima.  Son sólo un grito de mi corazón quebrado que está todo revuelto y no ve nada claro. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Fracturada y Especial

Una tarde, como muchas otras fui a verle en su trabajo.
Es más fácil que yo vaya a buscarlo a que él vaya a casa.
Y sería doblemente difícil porque yo ya no vivía en ella.
Lo vi y fuimos a comer a la plaza saliendo del metro Cuauhtémoc.
Éramos él y yo… y su acompañante, su mujer. 
Entramos a uno de esos establecimientos de comida: pollo frito con la receta secreta.

 Éramos tres.  Era yo rodeada de dos personas: Él, la persona más cercana a mí. Y ella, su mujer, quien yo hubiera deseado que no estuviera.  Pero no hay de otra, para qué contradecir, para qué expresar que sólo quería platicar con él, que a mí qué chingados me interesaba que ella supiera mis cosas personales.  Qué le importan, por qué tendrían que importarle… Y sonreía.  Sólo yo sonreía porque no recordaba cuándo había sido la última vez que salía con mi padre.  Sonreía porque no lo quería estropear.

Y hablamos de mí y mi vida fuera de casa. La vida era más agradable porque me encontraba más cerca de la universidad viviendo en casa de mi abuelita.  La tranquilidad de un cuarto propio y lo extraño que se siente llegar a un lugar silencioso, sin discutir con nadie, sin platicar… ¿Así se siente la independencia, la privacidad, la soledad o cómo rayos se llama esto que siento?

Después él, hablándome de él como hombre.  No como padre.  Como hombre casi amigo.  Contándome de su vida familiar que tenía con la mujer que nos acompañaba, de los hijos que tuvo con ella, de sus mascotas, de lo genial que son sus hijos  y lo feliz que lo hace que su hijo, el que es casi de mi edad, el que como yo, escriba y que tenga registrada una de sus novelas en derechos de autor.

Pocas veces lo había visto sonreír así.  Lucía feliz con su vida.  Quizá por algún tipo de efecto de espejo, involuntario, yo también sonreía.  Sonreí y comí el pollo frito, que me supo a todo, menos a pollo.

Una comida de amigos, supongo.  Me había convertido en una persona de confianza, me imagino.  Una confianza que no había pedido, pero no sé por qué, ya la tenía.


Quizá pueda llamarme afortunada, una tarde cualquiera en un lugar común, junto con una desconocida y con el hombre de mi vida, yo sonreía de una manera especial.  Una sonrisa fracturada y especial. 

sábado, 8 de junio de 2013

Eterna y Dudosa Nada

Cientos de golpecitos en la cabeza
No sé si son  mis sueños
O mis pensamientos que no dejo salir
O simplemente, el dolor ocasionado por tanto pensar…

Pensar y no hacer nada
No hacer nada, y sólo pensar
Pasar el tiempo pensando
Que ya no quiero nada.

Pero la nada me cobija en sus brazos
Y me estrecha, dulcemente me asfixia
Me altera, me hace gritar
Y en su afán por relajarme
Me inyecta grandes dosis de dudas
¡Maldita nada que me haces dudar!

La nada se come mi sonrisa
Y mis ojos se hinchan de tanto dudar
De mirar pasar la vida
De mirar y nada más.
Dudo que sienta
Dudo que exista
Dudo del nudo que me rasga la garganta
Y dudo que estén sangrando mis gritos

Dudo tanto de mí,
Que tocarme la cara no basta,
No me reconozco
Y corro al espejo
Dudosos “Sí eres” a los labios  me susurran
Eternos  “No eres” a los ojos me gritan…

Sospecho que estoy cansada
Los pensamientos a cuestas duelen
He viajado tanto tiempo en mi interior
Que ya no distingo qué es realidad
Y qué es fantasía
Quisiera comenzar a repetir mi nombre
Hasta desdibujar mi rostro
Con gritos, con susurros,
Porque es lo único que he encontrado dentro.

Quisiera, y el cansancio  me derrumba
Me aplasta, me destroza
Sólo duermo en el eterno silencio de mi nada.


viernes, 3 de mayo de 2013

Caminando

Ella quiere caminar
Con los pies sanos


Ella quiere caminar
Pero de un tiempo acá se le ha olvidado cómo

Sus pasos han cambiado
Y su andar ya no es el mismo

Ella se ha ido de casa
Ha dejado el camino liso
Ella ya no está en casa
Ahora sube y baja montañas
Ella extraña su casa
Pero ahora tiene un propio camino…

Su nuevo caminar  le es extraño
Nunca había estado en esas nuevas tierras
Todo lo viejo de aquí, es nuevo para ella

Ella quiere creer el cuento de que los cambios son buenos,
Ella solo conoce el que hasta ahora, son dolorosos.

Las plantas duelen
Los dedos duelen
Los tobillos duelen
Ella se ha lastimado.

Sus pasos nuevos le han provocado
Sus primeros raspones
Y le irritan, le lastiman,
Y la piel se desprende un poco
Y la sangre recorre el talón

Sus pasos duelen, como todo lo que se abandona en la vida

Ella se pregunta a qué saben los recuerdos…
(Saben a  pasos lentos y pesados
Saben a una maleta pesada llena de tu vida que dejas
Saben al agua que te avienta un camión cuando llueve
Sabe a tristeza, a melancolía, a vacío…)
Ella sólo se responderá cuando tenga recuerdos por olvidar

Caminas por el vacío sin saber caminar
Y es entonces cuando caes
Y no le encuentras fin al vacío
Y no llegas a ningún lugar.

Ella se está transformando
Y ha comenzado por los pies
Porque es lo que creía tener en la tierra,
Pero la tierra, más bien la sorprendió  y la hizo caer
Y ella rodó, se golpeó, lloró, se lastimó
Con la desesperanza en los ojos se levantó

Y siguió andando
Medio golpeada,
Medio adolorida
Medio raspada
Medio lastimada
Y siguió andando con ella misma
Por la tierra seca
Por los charcos
Por las piedras
Buscando sanar sus pasos



lunes, 8 de abril de 2013

¿Cuál Ella?


Un nuevo calor te invade
Una nueva mirada te define

Cuestionas el tiempo
Buscas algo, lo que sea
Quizás un conejo
Que te guie al camino que deseas ir
¿Cuál camino?
No lo sabes
Cual sea, pero que no sea éste país
Que no sea éste lugar
Que no sea este  mundo
Del que tanto quieres escapar

Y la luna te arrulla con su luz
Y te entregas a sus cantos
Con un par de lágrimas en los ojos

A veces, tiendes a perderte
Y a caer en agujeros sin fondo
A veces, tiendes a ser pequeñita
Y querer escapar  por las rendijas
A veces, tiendes a ser grande
Y  conquistar al mundo con tu tamaño
A veces, tiendes a no saber quién eres
Y comienzas a inventarte identidades

Y sientes que un gato te sonríe
Que una reina te persigue
Que unos locos te festejan
Que el tiempo se te está acabando

Pero nada de esto te ocurre a ti
Quizá sólo lo del tiempo
¿Pero de qué se te está acabando el tiempo?
Si ni siquiera logras contestarte para qué existe

Y los sueños se te están marchando-marchitando
Te dicen  que ya es hora de que los dejes ir
Porque esos sueños, los que te inventas
No te pertenecen a ti
                      Esos sueños
                                   Los que inventas
                                                      No te
                                                                 Pertenecen a ti
                                                       Sueños
                                         Inventas
No
                                                                                  Pertenecen
                                                                                                           A
                                                                                                                      Ti…


Un extraño calor te invade
Y te hace abrir los ojos
Miras a tu alrededor
Y hay no conejos
Ni gatos
Ni sombreros
Ni reinas
                     Nada de ese mundo que tomaste prestado
Te cuesta aceptarlo, pero es así

Te miras al espejo y te percibes distinta

Eres tú
Sí, tú

No la del país de las maravillas,
Eres tú

La  que no entra por ninguna rendija

Tú, la del amanecer en el rostro,
La del agua recorriéndole la espalda
La que anda por el tiempo

Piel, desnuda
Cuerpo, libre
Labios, sonrisa
Con tus ojos grandes
Con tu rostro limpio
Con tu cabello despeinado
Con  todos tus rasgos
Y todas tus imperfecciones

El corazón te late rápido
Un sentimiento extraño te mueve
Una nueva mirada te define
No comprendes la sensación
Pero no la quieres dejar escapar
Y ya no buscas otro nombre
Usas el tuyo
Tan tuyo
Tan tú
Tan imperfecta
Tan real…


sábado, 30 de marzo de 2013

Plano de resignación


Tú,
Me atrevo a decir, que de quien equivocadamente estoy enamorada

Tan distante,
Tan cortante

Tan siempre en mis pensamientos
En mis sueños y en mis latidos

Tú, parque- sueños
Tú, promesa no cumplida

Tú, el deseo compartido expresado en un “ojalá”

Ojalá, ojalá, ojalá…

“ojalá hoy me hable”,
“ojalá hoy me piense”,     
“ojalá hoy me bese”,

“ojalá hoy sea menos cobarde y te diga que estoy enamorada de ti”
“ojalá hoy hagamos realidad todo lo que hacemos en nuestros sueños”
Porque sí, compartimos los mismos sueños...

Pero me quedo con mi cobardía
Y sólo te veo distante (otra vez) en la lejanía

Y  yo ya no soporto
No soporto verte lejos
Porque “lejos” es la palabra que menos me gusta de ti
Pero la haces tan tuya, tan presente en ti,

Tan distante tú de mí
Tan enamorada yo de ti…


Y  no lo soporto...

Te veo en cada parque
En las hojas cayendo del árbol, te veo
En los momentos que no vivimos, te veo

Te veo, te veo
Te deseo
Te extraño

Y me presumes tu soledad
Y me presumes tu ausencia
Y me presumes ese beso
Que a mí no me robaste
Y me presumes ese beso
Que quién sabe a quién le regalaste…

Me escondo… me escapo

Y te quiero ver lejos,
Aunque sea la palabra que menos me gusta de ti

Me escondo de tus recuerdos
Me escapo del mundo que me recuerda a ti

Y me voy lejos
Para ver si así dejas de gustarme

Lejos… lejos…
Me voy lejos

Llevándome todos los “ojalá” que  un día compartimos
Llevándome tu distancia, tu indiferencia,
Llevándome tu soledad, esa que tanto detesto

...Caigo en el plano de la resignación

Me voy lejos
Llevándome esa palabra que tanto detesto de ti
Para ver si así comienzo a detestarte a ti

martes, 26 de marzo de 2013

Tal vez- comer- mate


1.

No quiero llorar
Porque tal vez
Cada una de  mis lágrimas
Te pueda revelar
Todas esas sonrisas
Que un día me hiciste estallar

No quiero llorar
Porque sólo me confirmo
Que más que dolerme
Te siento dentro,
Palpitas profundo
Habitas ahí adentro.

No quiero llorar
No quiero mis ojos agotar
No quiero de recuerdos inundar
El espacio que me queda de libertad.


2.

Esta semana he decidido ponerme gorda. He aumentado mis raciones diarias de comida:
De una o dos, subieron a 4 o 5 (diario).
Y es que comer mantiene a mi estómago ocupado.
Comer mata  a las mariposas que depositaste en mi estómago aquella vez que me robaste el aliento con los labios.
Creo que la lucha por exterminarlas será larga…
Cuando te apareces frente a mí, es como si naciera una plaga de mariposas e invadieran mi estómago, mi garganta, mi pecho.  Revolotean en todo el alrededor.  Se detienen cuidadosamente en mis ojos, impidiéndome con sus hermosas alas, ver mi alrededor, haciéndome verte de una forma de la que no estoy segura que sea verdad.
Tengo que apartar a las mariposas de mis ojos para verte con realidad.
Tengo que matar a esas mariposas.
He decidido ponerme gorda…

3.

Nacer… morir.
Nacer, crecer, morir.
Nacer, crecer, reproducirse, morir.
Nacer, crecer, reproducirse, envejecer, morir.
¿Y en qué momento aparece el vivir?
Lo único que tenemos seguro después de la primera palabra
Es la última.


Lucha por tus  sueños, dicen unos.
Los sueños llegan a ti, dicen otros.
Si voy por ellos, salen de mí huyendo
Si me quedo quieta, ni se enterarán que los estoy esperando
¿Y si mejor no tengo sueños?

Te prefiero inexistente, porque así no me harías sufrir.
Me prefiero insensible, porque así no me harías sentir que puedo existir.

Tal vez no llorar me haga sentir que no me importas.
Tal vez comer tape el hueco enorme que me has dejado en el interior.
Tal vez comer mate esta existencia…