1.
No quiero llorar
Porque tal vez
Cada una de mis lágrimas
Te pueda revelar
Todas esas sonrisas
Que un día me hiciste
estallar
No quiero llorar
Porque sólo me confirmo
Que más que dolerme
Te siento dentro,
Palpitas profundo
Habitas ahí adentro.
No quiero llorar
No quiero mis ojos agotar
No quiero de recuerdos
inundar
El espacio que me queda de
libertad.
2.
Esta semana he decidido
ponerme gorda. He aumentado mis raciones diarias de comida:
De una o dos, subieron a 4 o
5 (diario).
Y es que comer mantiene a mi
estómago ocupado.
Comer mata a las mariposas que depositaste en mi
estómago aquella vez que me robaste el aliento con los labios.
Creo que la lucha por
exterminarlas será larga…
Cuando te apareces frente a
mí, es como si naciera una plaga de mariposas e invadieran mi estómago, mi
garganta, mi pecho. Revolotean en todo el
alrededor. Se detienen cuidadosamente en
mis ojos, impidiéndome con sus hermosas alas, ver mi alrededor, haciéndome verte
de una forma de la que no estoy segura que sea verdad.
Tengo que apartar a las
mariposas de mis ojos para verte con realidad.
Tengo que matar a esas
mariposas.
He decidido ponerme gorda…
3.
Nacer…
morir.
Nacer,
crecer, morir.
Nacer,
crecer, reproducirse, morir.
Nacer,
crecer, reproducirse, envejecer, morir.
¿Y en qué momento aparece el
vivir?
Lo único que tenemos seguro
después de la primera palabra
Es la última.
Lucha por tus sueños, dicen unos.
Los sueños llegan a ti,
dicen otros.
Si voy por ellos, salen de
mí huyendo
Si me quedo quieta, ni se
enterarán que los estoy esperando
¿Y si mejor no tengo sueños?
Te prefiero inexistente,
porque así no me harías sufrir.
Me prefiero insensible,
porque así no me harías sentir que puedo existir.
Tal vez no llorar me haga
sentir que no me importas.
Tal vez comer tape el hueco
enorme que me has dejado en el interior.
Tal vez comer mate esta
existencia…
Comer... salida insulsa para los gordos como yo. Bello manejo de todo el vacío que uno siente aún teniendo un inquilino en el alma.
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